Cada día recibimos miles de estímulos.

  • Redes sociales.
  • Noticias.
  • Mensajes.
  • Videos.
  • Inteligencia Artificial.

Todo compite por nuestra atención.

El problema no es la cantidad de información que existe, sino la cantidad que dejamos entrar sin preguntarnos si realmente nos aporta algo.

No todo lo que vemos merece nuestra energía.

Antes de compartir una noticia, indignarte por un video o creer una publicación, vale la pena hacer una pausa y preguntarse:

¿La fuente es confiable?
¿Esto es un hecho o una opinión?
¿Me aporta algo útil?
¿Necesito consumir esto ahora?

Filtrar información también es una forma de cuidar nuestra salud mental.

Así como protegemos nuestros dispositivos con antivirus, también necesitamos desarrollar un "filtro" para nuestra mente.

Porque la tecnología debería ayudarnos a pensar mejor, no a pensar menos.

En un mundo donde cualquiera puede publicar, el verdadero valor está en aprender a discernir.

¿Vos sentís que hoy estamos sobreinformados o desinformados? Te leo en los comentarios.